Prólogo
Aunque te encuentres lejos te pierdo
‒ ¿Sabes qué? Me rindo, no puedo más, pensé que en el
momento en que llegaras, que estuviéramos juntos valdrÃa la pena tantas
palabras que me herÃan pero ahora mismo no puedo soportar otro problema.
«Me quedo con lo bonito, me quedo con las palabras de cada
mañana que me hacÃan sonreÃr e ilusionarme, me quedo con la esperanza de un
mañana para nosotros pero no quiero volver a verte, no quiero hablar contigo ni
que me cuentes como sufres por alguien más, ni quiero que me lastimes más.
Quizás en un futuro sea yo por la que llores, por lo que no pudimos ser por tu
miedo, porque tus memorias fueron más fuertes que yo, porque me ganaron y
porque tus recuerdos no le alcanzan a los mÃos.
Necesito a alguien que me quiera de verdad y que no juegue a
hacerlo solo porque se siente bien, no, quiero a alguien que desde un principio
sepa que me quiere, que piensa en mà y me desea, que le importo y que le
importan mis sentimientos, que aunque no sea perfecta, para él lo sea y lo
mismo para mÃ. Y tú no eres ese alguien, quédate con ella si es lo que deseas,
pero deja de pensar en un nosotros, quédate con sus recuerdos, quédate con el
deseo de estar con ella, porque estoy segura que si te dieran a elegir entre
ella y yo, la elegirÃas a ella sin pensarlo y no necesito una decepción más a
mi lista de decepciones. Necesito al que me elegirÃa a mÃ. Ella tiene suerte
quizás pero tú no eres el protagonista de esta historia. Asà que sÃ, incluso
lejos me lastimas como si estuvieras aquÃ, y con mayor razón, ya lo veÃa venir,
solo estaba retrasando las cosas pero aunque te encuentres lejos…te perdÃ, si
es que alguna vez te tuve.»
Dejé el teléfono en la cama y cerré mis ojos, no iba a
llorar, no valÃa la pena, pero uno no manda en el corazón y lo hice, de nuevo
me quede con mis tontas ilusiones y herida.
Él nunca respondió…
































